miércoles, 20 de octubre de 2010

Mollina - La Camorra, domingo 17 de Octubre

Con un formato muy parecido a la anterior salida (Mollina - Fuente de Piedra) esta convocatoria con un total de 33 senderistas fue una especie de duplicado de la realizada el pasado 19 de septiembre cuando un grupo de rinconeros nos apeábamos a las afueras de Mollina en busca de la laguna de Fuente de Piedra.
                                                                                                             Pero como todas las empresas éstas tienen su inicio y su final o lo que algunos se atreven en definir como su alfa y su omega. A modo de prólogo excuso decir que una vez más no pude resistirme a mi acostumbrado encuentro matutino y es que el Rincón de María en La Cala se convierte a temprana hora en una especie de oratorio gastronómico ya que a los que allí acudimos ponemos a tono el músculo estomacal mediante una ración corta de churros y el correspondiente café.

Pero la suerte hizo que en esta ocasión un caballero del senderismo local -José María Soler para más señas- nos acompañó a romper el ayuno y contarnos para envidia sana de los mojábamos el churro sus últimas experiencias y caminatas. Desde la increíble MarMaroma pasado por el Camino de Santiago acompañando a un grupo de invidentes malagueños de la ONCE, José María y uniformado con su inseparable camiseta deportiva verde con el anagrama de Unicaja, unido a su innata sonrisa bonachona nos sorprendió regalando unos preciosos itinerarios locales de rutas que serán de gran utilidad para el grupo. Gracias José María por acordarnos de éste tu amigo caleño. Ni que decir tiene que la convidá a café y churros al bueno de José María fue un hecho.

Como el que ha hecho la ruta alguna que otra vez y con la experiencia acumulada de otras salidas, una vez más recogimos a distinto personal por el camino (cruce del Agujero, Venta La Dehesa pasado la Yedra y en la gasolinera Shell de Antequera).

Ni que decir que el trayecto por carretera sirvió para dar inicio a una más que fluida conversación entre dos bandos. De un lado A. Sánchez y por el otro el componente femenino del grupo, saliendo a relucir aspectos tan dispares como el caso Malaya, la Pantoja o el presupuesto municipal de Rincón. Así las cosas entre tontería y tontería a la altura de Casabermeja el sol comenzó a iluminar los montes, observando con sorpresa como unas nubes tapaban el pico Las Cabras y parte de la sierra del Co. 

A las 9,20 horas el autobús hizo parada definitiva en la Av. América de Mollina en lo que se conoce por el CEULAJ (para los no iniciados diremos que no se corresponde con ninguna palabreja malsonante sino que se trata de la abreviatura de Centro Eurolatinoamericano de Juventud).

Unos pasos más adelante, en un descampado a las afueras del pueblo, junto a la  ganadería de Juan Martínez dimos inicio a esa coreografía de estiramientos que bajo la dirección de nuestra monitora Úrsula nos dio ese aire sport que se pretende de toda jornada senderista.
El primer trayecto fue una delicia pues a la salida del astro rey y caminando entre viñas sin fruto fue todo un lujo para estos rinconeros amantes del camino. De cuando en cuando unos olivos jóvenes de los que estaban recogiendo la aceituna salpicaban el panorama. A la izquierda dejamos una especie de granja escuela (Residencia Parque de la Alegría) donde un nutrido grupo de niños y niñas preparaban el desayuno al aire libre.

Sin tiempo que perder recorrimos de forma veloz un carril recto, dejando atrás las estribaciones de Mollina que bajo el sonido de las escopeta de caza discurrió buena parte de aquel hermoso día de marcha.

La casualidad hizo que por medio de Mª del Carmen (Chata) senderista que personalmente no conocía y como buena jienense que es, aprendimos que los olivares que atravesábamos eran básicamente de 3 y 4 patas y para desconocimiento de este humilde urbanita comprobé que efectivamente los troncos de esos olivos tenían ese número de tocones. Gracias Mª del Carmen por la lección.

La primera parada y denominada por Julio nuestro monitor como la del “hijo puta” (básicamente consistió en un reagrupamiento que termina cuando llega el último del grupo y se reanuda la marcha) fue a las 10,15 horas.
Con el hijo puta en la cabeza el carril dio un giro a la derecha y anduvimos por un pinar joven acompañados de un agradable grado de humedad que hacía más fácil el caminar.

A las 10,30 horas y según Julio vino la parada de la “comida” que sirvió para tomar el bocadillo de la mañana. Los churreros del día, en el que me encontraba, aun teníamos dentro la masa frita de ese famoso apéndice español por excelencia que en forma de rueda se prepara en aceite hirviendo. Esa pesadez de estómago nos hizo renunciar a tomar bocado. Es allí donde echamos en falta la morcilla de Manolo Ramírez o el sabroso comentario de Salvador Nieto, el rondeño. Y que cierto es que la comida une a las personas. Que se lo digan a Isis que sacó de no sé donde la famosa bota viajera y ofreciéndosela al grupo dio ese toque tan español a aquel descanso en la ruta.

Reanudada la marcha con algunos almendros y colmenas por compañía que poblaban el panorama seguimos la pista. Una línea de cipreses al fondo nos llamó la atención surgiendo en los senderistas distintas preguntas sobre que podía ser aquella raya de pinos. Por Julio, que lo sabe todo sobre la vega de Antequera, supimos que se trataba de la entrada a la finca La Capuchina. Pues si como de una procesión de Capuchinos se tratara, el destino quiso que en fila india dejásemos el carril para tomar prácticamente y monte a través la subida a la Camorra. Tras un breve reagrupamiento en lo que se dijo en llamar como la parada del “descansillo” llegamos a lo que se conoce por el Corralón, que no viene a ser más que en la altura de la citada sierra encontrarnos con una extraordinaria cavidad de unos 90 ó 100 metros de diámetro que consecuencia del hundimiento de una gruta, por algún fenómeno natural, dejó al aire libre una curiosa formación geológica circular con varios árboles en su interior junto a una sima de grandes proporciones accesible sin más problemas. El microclima interior del Corralón (frío en verano y caliente en invierno) nos llamó mucho la atención. Con las recomendaciones de rigor y pensando en los 33 mineros que sobrevivieron en Chile en la mina en esta ocasión 33 senderistas osaron entrar en la cavidad para permanecer unos minutos en su interior.

Aquella caverna fue una especie de Viaje al Centro de la Tierra y es que por unos momentos nos convertimos en personajes de Julio Verne formado parte de aquella sensacional novela que todos hemos disfrutado de pequeños.

Con la admiración de poder constatar un cambio de paisaje tan verde y húmedo tras atravesar minutos antes tierras de viñas, olivos, almendros y pinos, sospecho que los internacionales del grupo, Rover y Carol (irlandés y británica respectivamente) estarán más que acostumbrados a ese tipo de paisaje frondoso del Corralón.

Pero como el terruño andaluz y antequerano secano era el objetivo del día, por Julio tuvimos conocimiento que la zona estaba plagada de simas y oquedades habiéndose contado por los espeleólogos unas 50 en esa sierra (del Soldado con 475 m. de longitud es una de las más importantes) incluso con pinturas rupestres del neolítico. En cuanto a la flora de la zona se han identificado por parte de los botánicos hasta 15 especies distintas de orquídeas silvestres. Respecto a la fauna son habituales garduñas (gatos salvajes) y algún que otro buho.

A las afueras del Correlón la vista daba para alcanzar tierras de bandoleros como Alameda y algo más a lo lejos localidades como El Tejar y Benamejí en Córdoba.

Asombrados por las explicaciones del guía reanudamos la marcha en busca de la cueva del Órgano. La suerte o la buena vista de Antonio Sánchez hizo que localizase en el suelo y de forma increíble una peseta de Franco bastante deteriorada. Quizás amigo Antonio sea este hallazgo una llamada de aviso. Quien sabe la lectura que pueda tener en el futuro esta pequeña gran fortuna. Tiempo al tiempo amigo Sánchez y sobre todo no te desprendas de ella. 

Pero lo que si sabemos es que el camino nos deparó pasar por un centro de recuperación de culebras y serpientes y que aunque todos quedamos encantados por las explicaciones dadas por el monitor no sé por qué extraña razón hubo cierto interés repentino en continuar la ruta y alejarnos de aquel sitio. Nadie volvió a hablar de lugar.

Dando la una de la tarde llegamos a la otra cueva que con un almencino en su interior nos dio la bienvenida. No todos se aventuraron a penetrar a la gruta del Órgano. Los hubo valientes como José Manuel, Isis y otros que bajaron a su interior. Pero también los hubo menos valiente o reflexivos que arriba se quedaron preguntando por lo que había allí abajo.

Abajo o arriba lo cierto es que el día de senderismo empezaba a finalizar y para ello pusimos pie de regreso. No olvido decir que pasamos por un punto que llaman el aljibe y que con unas vistas extraordinarias al este divisamos Mollina y la laguna de Fuente de Piedra. La última parte del camino fue un carril cuesta abajo donde algunos reconocieron meter el turbo en busca de la cerveza de final de ruta. Pero no todo puede salir bien en una jornada de campo ya que sin esperarlo nuestro gozo se vio en un pozo cuando con sorpresa a las 14,20 h. pudimos comprobar que el lugar previsto, la venta del área recreativa Santillan, estaba ocupada por una boda. No invento nada nuevo ciando algún senderista y por un momento vio el cielo nublado, sospechando que aquello pudiera tratarse de una encerrona premeditada.
Como unos cervezo adictos en busca de su dosis, esta vez y a bordo del autobús paramos en Mollina en el Bar Pablo para saciar y calmar la sed que se dibujaba en nuestras gargantas.

Pero que cierto es que en todos lugares y grupos los hay elegante y allí fue donde José María me devolvió la convidá de la mañana ahora en forma de tubo de cerveza y es que amigo José María no sé como lo haces pero estás en todas y a todas.



Crónica de Pablo Portillo.




domingo, 10 de octubre de 2010

Excursión a la Ermita de Nuestra Señora de los Dolores, en los Montes de Málaga, templo de los Verdiales. Domingo 3 de octubre de 2010.



Nos reunimos el sábado por la tarde para decidir si realizábamos una ruta el domingo, teniendo en cuenta el calor que todavía hace al principio del otoño y con la posibilidad de lluvia según los meteorólogos, optamos por realizar una ruta cercana a La Cala del Moral y José propuso la ruta Venta El Túnel - Ermita de la Nuestra Señora de los Dolores también conocida como Ermita de Verdiales. Destacar que la sección de Trepacuestas con menos años recibió la noticia de la ruta con su habitual fiesta y aplausos, son encantadores.

Pasaban treinta minutos de las diez horas cuando salimos de la parada de taxis y a las once horas estábamos todos en la Venta El Túnel dispuestos a comenzar la primera ruta de la temporada 2010/2011 por Los Montes de Málaga, tierra de los cantos, toques y bailes por verdiales. Manifestación propia de la cultura campesina, tan genuina y tan querida por los malagueños.


El cielo tenía nuestro habitual color azul y unas pocas nubes blancas y así empezamos el ascenso hacía la loma de la ermita por una carretera asfaltada, a la izquierda la costa malagueña y a la derecha los Montes de Málaga.
Una de las imágenes más espectaculares del día se nos apareció  en una curva, divisamos entre pinos, la presa de El Agujero, la presa del Limonero, al fondo las grúas del puerto de Málaga, el azul del mar y del cielo.

Pasamos por un grupo de casas de campo conocido en Málaga con el nombre de diseminado y nos encontramos con un imponente algarrobo con sus raíces al aire y con sólo algunas unidas a la tierra, a pocos metros de él comenzó el carril de tierra.

En cabeza del grupo Pablo y al final del mismo las señoras y los más jóvenes del grupo hablando y hablando. Hicimos varias paradas para reagruparnos, el ritmo de ascensión indicaba una falta de ejercicio físico durante el verano.

Después de un verano tan caluroso el campo está bastante seco y con su color marrón de principios del otoño, todavía no han empezado las lluvias. En esta zona existen como plantas más típicas los palmitos, tomillos, matagallos, hinojos  y como árboles los algarrobos, almendros, encinas y olivos.

Pasaban cuarenta y cincos minutos de las doce cuando llegamos a la loma donde se encuentra la ermita, nos sorprendió y alegró que estuviera abierta por tres devotos de la Virgen de los Dolores. Amablemente nos dejaron entrar a visitarla aunque está en restauración y sin su titular en el templo.

Me gusto su interior con su techo de madera, su suelo de losas de barro, su altar de mármol sostenido por ladrillos formando medios arcos, en un precioso equilibrio. El exterior también es muy agradable con su puerta de madera y arco de ladrillos y sus impresionantes vistas desde lo alto de la loma de los Montes de Málaga.

Conversamos con las personas que estaban en la ermita sobre la Virgen de los Dolores y su vinculación con las pandas de verdiales.
Pablo, que llevaba en su mochila un libro publicado recientemente que trata sobre los verdiales, nos leyó varios párrafos sobre la ermita y las pandas de verdiales. Nos comentó que en el año hay dos días señalados como fiesta en la ermita, el 28 de diciembre (día de los Santos Inocentes) y el viernes de Dolores.
Cuando se cerró la ermita, José nos sorprendió con un canto por verdiales que sonaba en su teléfono móvil, Pablo con su bastón nos mostró sus habilidades como alcalde y abanderado de la panda de verdiales los Trespacuestas y las señoras se arrancaron a bailar, los instrumentos fueron la sonrisa que se nos escapó a todos los presentes.

Después de refrescarnos  y admirar la espectacular vista de Los Montes de Málaga, incluidas las obras de la futura autopista de Las Pedrizas, a las trece horas dejamos la ermita y a buen ritmo bajamos.
El grupo de Ángel y las dos Ana viendo que José bajaba lentamente lo animaron con su charla y sus cantos que hacen referencia al grupo senderista los Trepacuestas.

A las catorce horas estábamos en el punto de partida de la excursión, se habían andado unos doce kilómetros y el comentario general era que habíamos pasado mucho calor.
El almuerzo se celebró en el restaurante “La Ventilla” con el típico plato de la zona el arroz caldoso.
Entre platos y vasos se celebró de forma solemne la I Asamblea del grupo senderista los Trepacuestas, por la importancia de los asuntos que se trataron entiendo que debe ser desarrollado más ampliamente en un monográfico por otro u otra participante en la Asamblea.

Para celebrar la primera ruta y el nuevo impulso dado al grupo en la I Asamblea Trepacuestas nos fuimos a Echeverría de El Palo y merendamos helados y limonadas.
Señalar que las lluvias previstas no aparecieron en todo el día, las previsiones de calor se cumplieron.
Propongo que cuando se termine la restauración de la ermita subamos un día a ver a Nuestra Señora de los Dolores en su templo.
Esperamos tener pronto a Antonio Rosales y familia acompañándonos en una ruta por los campos de Málaga.
Dice un canto por verdiales:

            “Las tres A nos acompañan
            por los campos malagueños.
La Alegría, la Amistad y el Alboroto.

Las tres A trepando
las cuestas de los montes.
Nos acompañan Ángel, Ana P y Ana N.


Crónica de Salvador Nieto López.





jueves, 23 de septiembre de 2010

Mollina-Humilladero-Laguna de Fuente Piedra. Domingo 19 de Septiembre de 2010.

El 19 de septiembre a temprana hora y junto a mis compañeros de ruta Salvador y José Manuel, desayunada en el Rincón de María de La Cala a la espera del autobús que nos condujese a Mollina. Allí conocimos por televisión de la muerte de José Antonio Labordeta, uno de los senderistas más conocidos del panorama español y que a todos nos conquistó hace 15 años con aquel inigualable programa televisivo Un país en la mochila.
Con el café atragantado por la noticia a las 8,20 h. de aquel domingo partíamos aquella mañana de fin de verano con el objetivo de inaugurar la temporada de campo. Por lo que luego me enteré éramos 45 caminantes y 3 guías los que componíamos el grupo. Sin saber muy bien el itinerario, tan solo conocíamos el destino, Fuente de Piedra, la suerte hizo que pudiéramos disfrutar de una jornada de senderismo con muy buen tiempo, algo de brisa y poco calor, circunstancia que fue de agradecer.
Con muchas caras conocidas, otras no tanto y algunas ausencias notables, todo ello hizo que primero recogiésemos a los últimos del grupo en la gasolinera del Limonar, en la ronda de este de Málaga, para poner dirección a las Pedrizas, bordear el pico de la Cabra (cima coronada meses atrás) y refugiados en la animada charla que te da el saber de tus amigos y conocidos a las 9,15 h. parábamos en el polígono industrial de Mollina para como es habitual efectuar unos ejercicios de calentamientos dirigidos esta vez por nuestros monitores Víctor y Meli.
Para sorpresa de quien relata esta crónica nos acompañó en esta ocasión un vehículo de apoyo de la Diputación Provincial de Málaga que tuvo su parte de trabajo (para los detallistas -que en todo grupo existe- decir que se trataba de un Toyota, modelo Land Cruiser gris metalizado, matrícula 1300- FLR).
Con ganas de romper el paso los primeros metros discurrieron por un carril paralelo a la A-92 dirección Antequera y con el sol de cara, mejor dicho con un cara al sol resplandeciente (cosa que para algunos no estaba en el guión) rodeamos una gasolinera abandonada y una vez pasados unos curiosos carteles metálicos con la leyenda Escenarios de Caza (semejante nombre decididamente ha contribuido a engrandecer el léxico del agro malagueño) y que ha sustituido al conocido cártel de Coto de Caza hemos aprendido que técnicamente ahora se le denomina de la forma inicialmente conocida.
Pero ahí no quedó la cosa pues muy pronto comprobamos la existencia de otra nueva y rudimentaria señal de tráfico, esta vez de aviso, que vino a completar el panorama informativo vial con un Cambio de rasante. Niños jugando.
Con el inesperado aprendizaje en materia de señales transcurrió el camino. Con los lógicos estiramientos del grupo y sus correspondientes reagrupamientos pasaron los minutos para finalmente dejar la autovía y pasar primero y en lado derecho por una báscula abandonada, para tomar una la vereda que nos conduciría pronto a una cantera sin actividad.
El campo siempre trae sorpresas si no que se lo digan a los cazadores que nos encontramos por aquellos andurriales. Digo esto pues pienso que el grupo fue el que verdaderamente sorprendió a aquellas escopetas y no al contrario. No sé si nuestro andar ahuyentó a las liebres de aquel rincón de la provincia o las liebres asustadas de estos rinconeros salieron haciendo aspavientos de nosotros.
Sea como fuere pronto encontramos la primera y única subida del día, la sierra de Humilladero, que como digo no es más que una tachuela en la vega antequerana. El camino discurrió por un bello pinar que a la sombra y con un buen grado de humedad dejado con motivo del día de lluvia del pasado viernes hizo más fácil el camino.
Pronto entre el grupo sale a colación la necesaria cerveza de final de ruta, circunstancia que viene siendo habitual en las salidas. Con la cerveza en la mente y sin encontrarnos bajo los efectos del alcohol cruzamos un par de cortafuegos, vimos algunos mojones numerados y anduvimos un buen rato entre el límite del monte público y el olivar de Mollina y Humilladero.
Dejada la vereda y con inclinación negativa (cuesta abajo) a las 11,15 horas, unas dos horas después de la salida llegábamos a una bonita y cuidada Área Recreativa llamada la Sierrecilla donde dimos cuenta según Víctor nuestro monitor de una merienda y para el común de los senderistas de un bocadillo de mañana. Merienda o bocadillo allí se acabó el pinar, encontrándonos en mitad de la ruta.
El vehículo de apoyo durante la jornada de campo tuvo su trabajo recogiendo a un par de senderistas que por algún motivo u otro no iban finos.
A las 11,50 h. reanudamos la marcha y pronto, diez minutos después, finalmente a lo lejos vimos la laguna bajo el toque de las doce campanadas de la iglesia de Humilladero. Como estábamos en alto aquello nos sirvió para recrearnos en la vista y bajo comentarios y chistes bajamos hacia Humilladero, localidad que tan solo la bordeamos, nunca entramos en sus calles principales. La provincia de Sevilla era visible en la lejanía.
Los reagrupamientos fueron constantes en aquella mañana de septiembre. Ya al descubierto, sin más sombra que las nubes que comenzaron de forma débil a cubrir el cielo de Antequera comenzó a soplar una ligera brisa que lejos de molestar sirvió para aliviar la ruta y refrescar el ambiente.
En el camino nos topamos con un arbusto del que ahora no recuerdo su nombre y que cargado de fruta todos metimos mano, para unos pasos después rodear un par de membrillos, lo que sirvió para romper la monotonía del paso y recordarnos lo cercano que se encuentra la festividad de San Miguel y de su famoso veranillo del membrillo. Atravesando la carretera MA-439 a las 12,45 h. enfilamos un nuevo carril entre olivares para atravesar por un paso subterráneo la línea del AVE.
Todos los senderistas pudimos dar cuenta del tamaño de la aceituna del lugar, lo cargados que estaban los olivos pronosticando una buena temporada en la recogida de la aceituna en aquella comarca que pronto comenzaría. 
Con olivos por todos lados sorteamos el enlace de la obra de la línea férrea -ramal en construcción- con el futuro aeropuerto de carga de Antequera. Por lo que se nos comentó in situ por uno de los monitores está proyectado la futura terminal de carga del sur de España en aquella zona. Asombrados por la desconocida noticia y de la que nos congratulamos, cruzamos minutos después, esta vez de forma sobreelevada la otra línea de ferrocarril, Sevilla-Málaga, para algunas zancadas más tarde y andando entonces sobre carril tropezarnos con el tren que movido a gasoil y con dirección Bobadilla circulada por una vía electrificada. Extrañados por tal hecho atravesamos unos hermosos campos arados de tierra roja que desembocaron en un nuevo cruce de tren está vez con barrera que no es más que un ramal que une Fuente de Piedra con alguna otra localidad desconocida.
Con un caminar sencillo llegamos a las 14,15 h. al Centro de Visitantes del Flamenco junto a la laguna tras concluir un recorrido de unos 20 kms., dando nuestro guía Víctor por concluida la jornada con los ya clásicos y rituales ejercicios de estiramiento final, para minutos después cumplir con lo que ya es la tradición. Esta vez dimos cuenta de la anhelada cerveza en el bar Stop de Fuente de Piedra que fue asaltado en tropel en escasos segundos.

Crónica de Pablo Portillo

viernes, 30 de julio de 2010

Excursión nocturna a Pinares de San Antón Martes 27 de Julio de 2010


El martes veintisiete de julio tuve el gusto de acompañar al grupo de senderismo familiar “Trepacuestas”, para visitar un monte muy conocido para los que nos hemos criado en Pedregalejo: el monte San Antón. Pero esta vez hemos subido cuando ya se estaba poniendo el sol, para poder contemplar la bonita ciudad de Málaga desde un palco privilegiado.

Alrededor de las 21:30 h quedamos en La Cala y salimos en varios coches un grupo de veinticinco personas, niños y mayores. Subimos hasta la entrada de un carril. En este punto aparcamos los coches, nos hicimos la fotografía de rigor y empezamos a subir bajo la guía de José Manuel, un sherpa local. Mientras íbamos subiendo fuimos contemplando la vegetación típica del monte mediterráneo: algarrobo, pino carrasco, palmito,… La primera parada fue frente a una pequeña cueva. Nos cuentan que esta cueva sirvió de cobijo a este grupo en una excursión anterior, en la que la lluvia les sorprendió.

Después de recuperar fuerzas, nos dispusimos a afrontar el segundo tramo. En este segundo trecho, los mayores que íbamos en cabeza pudimos ver un pozo de varios metros de profundidad, que se encuentra recubierto en su parte externa por maleza. Finalmente llegamos a la cumbre y casi instintivamente todos nos dirigimos a tocar la cruz que se encuentra en la cima. Gracias a Dios hemos llegado. La vista de la ciudad de Málaga y de su bahía es impresionante, dudo que haya un punto de mejor panorámica en los alrededores de esta gran capital. Hasta tal punto gusto la vista nocturna que hay una propuesta de subir de nuevo al monte San Antón para ver los fuegos artificiales de la Feria de Málaga. Allí pudimos descansar por un rato, desentumecer la lengua y cenar. Alrededor de las 22:30 h pudimos ver la luna salir. En lo alto hacía un poco de frio, de modo que un poco después de las 23:00 h empezamos a bajar, para después llegar sanos y salvos a La Cala del Moral.

Ha sido una experiencia diferente y un bonito rato de convivencia. Gracias por la invitación.


Rafael Rodríguez Sainz de Rozas, párroco de La Cala del Moral

Subida nocturna a S. Antón. 2

Sobre las 20.30 h. nos fuimos agrupando todos los participantes en la ruta,que no eramos pocos: Celes,Jose,Angel,Paqui,Pablo,Maricarmen,Nati,Salvador,Ana,Loli,Miguel Angel,Lucia,Carlos,Rosa,Lucia,Antonio,Conchi,Maria,D.Rafael,Pepe,P.Daniel,Virtudes,Virtudes(hija),Chiky,Leandro,Tara(la perra),
Patri,Patri chica.Habia muchos niños,todos amigos entre si,con lo cual todos estabas contentos de participar.

Tomanos los coches rumbo al Palo,subiendo por la Lujosa Urbanización de Pinares,que está repleta de chalets que por desgracia le han ido ganando terreno a la montaña,llegamos hasta el carril de tierra ,por donde esta la subida,nos hicimos alli la pertinente foto de grupo.Hacia una tarde en la que corria una brisa agradable,habia unas cuantas nubes bajas,comenzamos a subir.

El monte de San Antón,tiene dos cumbres ,la del Este(511m) y la del Oeste(495m),también es conocido como las tetas de Málaga,Tiene una súbida accesible a todo el mundo,un sendero por el cual se va disfrutando de las espectaculares vistas que se divisan de toda la bahia malagueña,de las montañas de las Sierras ,vemos como estamos rodeados de montañas en nuestra ciudad.

No tardamos mucho en llegar hasta la cumbre,en dónde encontramos una cruz de hierro,que no es la única que ha estado alli,según nos ha contado Jose,él y un amigo tambén pusieron una de madera hace muchos años.Yo he vivido muy cerca del monte y siempre recuerdo ver una cruz en lo alto.Nos hicimos fotos cogidos a ella,nos fuimos acomodando en las rocas,disfrutando de una panoramica espectacular,iba anocheciendo,estabamos esperando a que la Luna saliera,temiamos no verla,por la existencia de nubes.Nos comimos nuestros bocadillos,compartiendo charlas entre nosotros,compartiendo tambien patatas fritas.
La noche se puso un tanto fresquita,hubo quien se tuvo que refugiar entre las rocas porque no trajo algo de manga larga en la mochila.A las 22.21 empezó la majestuosa Luna timidamente a brillar,ese era uno de nuestros objetivos,disfrutar de ella.
A mi izquierda estaba Pablo Portillo,que es una enciclopedia andante,siempre aprendo algo de él,empezó a contarnos curiosidades sobre la luna,si quereis saber porque en el escudo del Rincón de la Victoria aparece una luna ,él os lo cuenta con agrado,estoy segura.

Llegó el momento de irnos,algunos tenian frio,nos pusimos en fila india vereda abajo.Los niños iban delante,para ellos una aventura nocturna que siempre recordarán.La bajada fué alegre ,aunque con alguna piedra suelta,todos linterna en mano,otro linterna en la cabeza como los mineros,bajamos todos sin ningún contratiempo.

Mi agradecimiento a todos los trepacuestas,por poder compartir esta experiencia con vosotros,si bien he cumplido el deseo de subir al San Antón,que quizas por tenerlo demasiado cerca nunca lo habia echo.La proxima ruta nocturna es a la Maroma,jejjeje.

UN SALUDO A TODOS

Patricia Romero

domingo, 20 de junio de 2010

II RUTA SENDERISTA DE LA TAPA RINCON DE LA VICTORIA. 30 DE MAYO DE 2010

Las promesas hay que cumplirlas y la tradición también. Es una costumbre en Rincón de la Victoria acabar la temporada con esta ruta senderista de la tapa, que en esta ocasión tuvo un formato distinto, pero igual apetecible gastronómicamente hablando. Fuimos citados en el Restaurante los Morenos a las 10,30 horas para degustar un delicioso desayuno axárquico. Con unos 30 valientes senderistas, dimos rápida cuenta de las viandas que nos fueron proporcionadas y nos movilizamos para iniciar la ruta por los montes de Rincón de la Victoria.

Fuimos sorprendidos por un sol radiante y una temperatura que vislumbraba ya la cercanía del verano. El calor se nos presentó y sin saludarnos siquiera nos acompañó toda la ruta. Agobiante la canícula y algunas deserciones de los participantes, hicieron esta ruta de una dificultad media o media/alta. Éste que les escribe, abandonó a mitad de camino y no por el calor o el cansancio, sino por las peticiones de las menores del grupo. Noelia y Susi se cansaron antes de la cuenta. No fuimos los únicos senderistas que abandonamos a mitad de camino, en total 7 nos dispusimos a desandar lo andado y ese sol radiante, que nos acompañó y nos hablaba, y nos recordaba que ya no era época de monte, sino de playa. La playa se divisaba a lo largo de toda la ruta. Las vistas eran impresionantes y los restos arqueológicos nos indicaban la grandeza antigua del lugar. Son sorprendentes los restos que jalonan nuestros campos y nuestra memoria. Nuestro acervo cultural es maravilloso y desconocido. Nuestra ruta inquietante e histórica, gran desconocida, que pronta dejará de serlo, al tener en marcha el ayuntamiento un proyecto senderista que pondrá en valor toda nuestra cultura oculta en las malezas del campo.

Esta crónica es especial por diversos motivos. Es especial por la grata compañía de todos los que realizamos la ruta senderista de la tapa, la amena conversación, el paisaje y la cultura jalonada a lo largo del tortuoso camino, pero también es especial, porque es la primera vez que se realiza por dos personas. Una vez me día la vuelta, Pablo Portillo, tomó las notas precisas para terminar la crónica. Las siguientes líneas dan cuenta y fe de ello.


Y así es amigo Antonio Sánchez, ahora tomo el relevo de esta crónica cuando bajo un gran algarrobo donde nos refugiamos la cabeza de grupo supimos de la retirada de algunos senderistas. Divisando el mar y mirando el próximo tramo de subida a más de uno le pasó por la cabeza darse media vuelta e irse a la playa.

Sigo pensando que la idea de la ruta es aprovechable, en todo caso hay que darle un aliciente o reinventarla y sobre todo lo que si es necesario es el cambio de fechas.

Así las cosas y para bienestar de los sufridores del camino, una vez ganada horizontalidad, una ligera brisa se apoderó del monte e hizo más llevadera la trocha. Tan solo se cortó el agradable airecillo cuando nos metimos en la rambla del arroyo de Benagalbón.

Pero antes de todo ello -tengo anotado a las 11,53 horas- paramos la marcha en una curva del carril y a mano derecha bajo un par de higueras con fruto -que pena no pasar dentro de 20 días- encontramos una alcubilla con una pileta rebosante de agua -un verdadero oasis-, que aunque no nos atrevimos a beber ya que estaba estancada, nos sirvió para refrescarnos y mejorar la sensación de de aridez del terreno. Como digo allí algunos senderistas pudieron refrescarse cabeza y sentimientos.

Más tarde, sobre las 12,05 horas y en bajada, con el grupo roto, nos topamos con Torre Albenda. Fue una magnífica torre de señales -desconozco si fue cristiana o musulmana-. De planta cuadrada divisa una extensa zona de terreno en su
entorno. Ignoro donde está la siguiente torre de repetición, supongo
que en la playa, pero en la montaña tampoco sé donde ese ubica la
siguiente. Desmochada en su parte superior, de unos 4 o 5 metros de altura, es una de las construcciones desconocidas de la localidad y merece una atención por parte de todos. Poco o muy poco se ha escrito sobre estas torres del municipio, que junto a la del Zarzo y las ruinas de Funes conforman aquella olvidada parte de la historia local de la zona.


Pronto, sobre las 12,30 horas y en bajada por el cauce del arroyo Benagalbón a ritmo libre hubo un reagrupamiento en el cruce de Bonilla. Algunos senderistas se retrasaron y eso hizo que todos esperásemos charlando al citado agrupamiento.

El definitivo punto de encuentro final se produjo en el Restaurante los Morenos, donde junto a una fría cerveza coincidimos “desertores” y “cumplidores” de la ruta con el almuerzo preparado por el chef Ricardo, que amablemente salió a presentarse y ganarse a unos ruteros hambrientos de nuevas expediciones y así poder cumplir el programa establecido hasta el final. Pescado diverso, ensalada, paella de arroz -del lugar- y helado, de todos dimos cuenta y de nuevo se cumplió la antigua tradición de hacer amigos alrededor de una buena mesa, entablar tertulia y en definitiva hablar de futuros proyectos.

Termina la crónica nuestro organizador y promotor Antonio Sánchez que admite que tras recoger las indicaciones de muchos de los participantes el año que viene la III Ruta Senderista de la Tapa la realizaremos en febrero y la haremos coincidir con la feria de Benagalbón, lugar donde allí daremos cuenta de las tapas del lugar, que son variadas y ricas.

Saludos y hasta la temporada que viene.


Crónica de Antonio Sánchez y Pablo Portillo.