domingo, 15 de noviembre de 2009

DIA DE CAMPO EN TORRIJOS. 14 de Noviembre de 2009

" Yo voy soñando caminos de la tarde.
¡ Las colinas doradas, los verdes pinos, las polvorientas encinas!
¿ Adonde el camino irá...........?"

A. Machado.

Una vez lo dijo Machado, y como él, hoy hemos soñado colinas doradas, verdes pinos y polvorientas encinas, pero no ha sido un sueño, hemos estado.
Hoy los Trepacuestas , ( no todos, algunos tenían compromisos que le impidieron asistir), hemos asistido a la excursión organizada por la parroquia Nª Srª de Rosario de La Cala del Moral, ya que nuestros hijos, la cantera Trepacuestas, pertenecen a los grupos de perseverancia de nuestra parroquia.

El lugar elegido ha sido la zona recreativa del Lagar de Torrijos, en los montes de Málaga, nunca me cansaré de decir que la mayoría de los malagueños no sabemos el tesoro que tenemos a tan pocos kms de la ciudad, y desde aquí anímo, a quien ya no lo haya hecho, a conocer el corazón de los montes de Málaga.

A las 9 de la mañana estábamos citados en la plaza de D. Antonio Estrada todos los asistentes, y puntualmente fuimos llagando ataviados para pasar un día de campo y convivencia.
Pocos minutos después subíamos al autobús que nos llevaría al destino, ya en esos momentos se adivinaba otro magnífico día, meteorológicamente hablando, para la fecha en la que estamos.
Tras unos Kms de ascensión, y algún mareo que otro, llegamos a Torrijos donde todo aún estaba tranquilo, era temprano, por lo que las circunstancias invitaban a hacer alguna ruta de senderismo por la zona para aprovechar la mañana, ejercitar los cuerpos y hacer ganas de almorzar.

Después de unos minutos de deliberación decidimos ir al mirador Martinez Falero, que se encontraba a unos 3 kms, los suficientes para disfrutar de un sendero que discurría paralelo a un arroyuelo seco, cruzado por un puente de madera que a los niños les gusto mucho.Después de un par de kms por una amplia pista forestal, un cruce a la izquierda y unos 400 metros de ascenso, nos conducirían al citado mirador
Una vez allí, nuestro párroco D. Rafael, hizo una breve reseña sobre la persona de Martinez Falero y su labor para con los montes de Málaga, además se amenizó el momento con la lectura de un bonito y significativo cuento que las catequistas llevaban preparado para los pequeños.

Sin más, y tras estos minutos de descanso y contemplación del paisaje, deshicimos el camino andado para volver a la zona recreativa donde nos esperaban Loli y Paqui que no hicieron la ruta. Por el camino pudimos degustar exquisitos madroños que abundaban por la zona.
Era la hora de la comida, y como los niños ( y los mayores), venían ávidos de dar buena cuenta de los bocatas, nos dispusimos a comer no sin antes bendecir las mesas y los alimentos.
Por cierto, hay que agradecer a Loli y Paqui, porque era tal la afluencia de gente a nuestra vuelta, que si ellas no hubieran reservado las mesas no hubiéramos tenido sitio alguno donde almorzar.

Nuestro menú el típico de siempre, menú Trepacuestas, bocatas, patatas fritas, aceitunas y galletitas trepacuestas; nada que ver con el ágape de nuestras catequistas, ( por cierto, muchas gracias por la exquisita tortilla de patatas, impagable).
Pero el momento más emotivo estaba por venir, y fue la celebración de la Eucaristía en el corazón de los montes de Málaga, bajo un castaño de hojas doradas y otoñales, iluminado por unos tenues rayos de sol que dieron al momento un colorido espectacular.

A las 5 de la tarde nos venía a recoger el autobús, pero con la dificultad añadida de que el lugar a donde tenía que acceder estaba tan lleno de coches que no podría maniobrar, así que Miguel y Antonio subieron hasta la carretera para buscar cobertura y avisar al conductor de tal circunstancia. Por lo tanto, previendo tal dificultad, decidimos levantar el campo y caminar hacia el punto donde el acceso para el bus era más fácil, el cual nos devolvería sanos y salvos a nuestro pueblo.

Echando de menos el cafelito , ( cosa que se subsanará en próximas excursiones), al llegar a La Cala, culminamos tan buen día en el café Lavana frente a la iglesia.

Y volviendo a Machado, y parafraseandolo, diré que hemos visto colinas doradas por las hojas del otoño, hemos visto verdes pinos y polvorientas encínas , pero ¿adonde el camino irá?...
Nuestra intención es que ese camino sea recto y sano, y que en un futuro lleve a nuestros hijos a ser personas amantes de la naturaleza y de buena voluntad.

Ha sido un placer compartir este sábado de Noviembre con tan buena compañía.




Crónica de Jose

lunes, 2 de noviembre de 2009

SUBIDA A LA MAROMA POR EL ROBLEDAL (Domingo 1 de noviembre de 2009)

Hacía tiempo que Ruiz quería hollar La Maroma. En verano no le fue posible y observaba que el año 2009 tomaba su recta final, además el otoño pasaba rápido. Ello hizo que el sábado 31 de octubre cuando nuestros hijos celebraban Hallowen en la plaza de La Cala y ante la ausencia de aspirantes dispuestos a acompañarnos, paladeando unas cervezas, Jóse y este humilde cronista cerrábamos horario y programa de ataque a esa montaña. El grueso de los Trepacuestas también subieron, solo al Robledal, con el propósito de pasar una jornada de campo y hacer algo de piernas.

A las 7,00 de la mañana, día de Todos los Santos, este par de Trepacuestas tomamos dirección al Boquete de Zafarraya y tras un amanecer titubeante con satisfacción pudimos observar como las nubes quedaban abajo, en la línea de costa. La segunda sorpresa de la mañana vino cuando a las 7,45 horas al repostar en la gasolinera de Ventas comprobamos que no hacía ni chispa de frío. El inicio de la caminata dio comienzo a las 8,05 horas desde el Robledal. Sin parar y de un tirón en una mañana de excelente temperatura para lo avanzado del otoño.


Y con muchas ganas alargamos el paso para arriba. Fue en el primer repecho cuando empezamos a sudar y a sentir como La Maroma comenzaba a llamarnos.Siempre lo he dicho, La Maroma tiene algo especial que atrae a todos los que vivimos en la Axarquía y que tarde o temprano hace que tengamos que subir a la cumbre para estar en paz con ella. Parecerá una tontería pero con el paso de los años entiendo que se ha convertido en una fijación que constantemente sobrevuela nuestros pensamientos.

La subida como digo fue rápida y limpia. Nada de viento. El equipo de costumbre a la espalda y en uno de los repechos dejamos atrás a unos veteranos senderistas daneses que disfrutaban de la vista, sin nieve por ahora, de sierra Nevada.

Horas después volvíamos a cruzarnos con ellos en nuestra bajada. Pronto llegamos al Salto del Caballo, cuando a nuestra izquierda dejábamos a los habituales muflones de la zona y sin perder pie nos volcamos en busca de la vista de Málaga y su mar. Esta vez podemos decir fue un auténtico mar de nubes lo que cubría el mar de Alborán lo que nos causó la sensación de ir volando. Las panorámicas que esta montaña tiene y pese a las veces que hemos coronado siempre nos han deparado distintas perspectivas en cuanto a luces, vistas y contrastes.

Enfilado el cortado-arista a las 10,20 horas, es decir 2 horas y 15 minutos después de la partida, hollábamos La Maroma. En la ascensión anterior, mayo de 2008, tardamos 2 horas y 25 minutos. Increíblemente en la cima absolutamente nada de viento, algo de calor y unas cuantas moscas. Baste recordar que toda la subida se hizo con manga corta. Tras dejar reseña casi telegráfica en el buzón de la Agrupación Montañera de la Axarquía nos deleitamos con el paisaje completamente descubierto al norte y totalmente nublado hasta África por la cara sur. Luego unos sabrosos higos secos y agua sirvieron para dar por terminada nuestra comunión maromera y a las 11,00 horas de vuelta al Robledal.

Destacar que será coincidencia o casualidad pero hemos encontrado mejor señalizada la ruta -monolitos- y más despejado el sendero que en anteriores ocasiones.

La bajada sin más problemas que el tener en contra mucho tráfico, pues no recordamos peregrinaje senderistas semejante en busca de la cima.

Es en el regreso cuando siempre nos hemos preguntados sobre que es mejor si subir o bajar, dado el terrible esfuerzo al que se someten punteras y rodillas. Carrileando para el Robledal nos encontramos con el resto de Trepacuestas que venían haciendo piernas. Los pequeños se vinieron con nosotros y los mayores siguieron algunos minutos más de subida.


A las 13,10 horas y sin más novedad que tener la satisfacción de comprobar que todo sigue igual allí arriba, en un hueco del llano del Robledal, sobre las 14,20 horas dábamos cuenta de unos bocadillos mientras nuestros hijos intentaban armar una cabaña, con poco éxito por cierto.

Bajo unos pinos la sobremesa con tertulia incluida fue muy agradable, dando rienda los Trepacuestas a la imaginación con el respiro de saber que al día siguiente, lunes, teníamos igualmente otra jornada festiva y por tanto tiempo sobrado para descansar.

Sobre las 17,30 horas levantamos el campo y fuimos en busca de pasteles y café.La ocasión hizo que preguntado Celes por una antigua pastelería en Ventas de Zafarraya nos dirigiéramos a Pastelería Gloria en la antigua estación de tren. De los pasteles y el café ni que decir tiene que los devoramos en un abrir y cerrar de boca.

Luego la suerte acompañó a los Trepacuetas cuando por casualidad Paqui se interesó por el antiguo museo del ferrocarril que ella recordaba haber visitado hace años. Como nos vieron con interés rápidamente y con la amabilidad que

caracteriza a los venteños avisaron a Paco (Propietario del Restaurante Antigua Estación. Para reservas llamar al (687/54-42-21) y como magnífico anfitrión nos enseñó a mayores y niños el museo que esta antigua estación guarda en su sótano.

La visita fue un inolvidable paseo al pasado. Los niños contemplaron herramientas y máquinas desconocidas para ellos. Desde un tocadiscos con placas de vinilo en funcionamiento,una troqueladora, pasando por embases de cristal, arreos para animales, un somier, una caldera, etc…


Un tren en miniatura cautivó a Ángel. Salvador quedó prendado de la escalera que creo le llaman de la samba -un prodigio de imaginación-. Nati y Paqui y colgado del techo observaban atentas una antigua tejedora o algo parecido. Paco nos puso un video de unos pocos minutos de duración sobre un pequeño documental que Canal Sur emitió hace tiempo en Andalucía Directo tras el paso de este programa por el museo.


Sobre las 19,30 horas terminamos nuestra estancia en Ventas de Zafarraya y pensando algún día en volver para dar cuenta de alguna de las especialidades que se sirven en el restaurante, nos despedimos ya de noche.

De allí nos fuimos todos pensando que nadie de los Trepacuestas podía esperar semejante final para este bonito día de campo por tierras granadinas.


Crónica de Pablo Portillo.









jueves, 22 de octubre de 2009

VENTAS DE ZAFARRAYA - GUARO. 18 de Octubre de 2009

Como es costumbre en el grupo, la puntualidad, una vez más, se dió y a la hora acordada estábamos tod@s los que nos habíamos comprometido a hacer esta ruta, en el sitio acordado, 9,30 en el portal de Jose y Celes.

Despues de intercambiar saludos, comentarios sobre condiciones climáticas, caracteristicas del recorrido, como distribuirnos en los coches, etc., salimos sin entretenernos mucho.

Antes de las 10,30 ya estabamos fuera de los coches, en el inicio de la ruta caminando hacia nuestro destino, en nacimiento del rio Guaro, y comenzando desde las Ventas de Zafarraya, en el cual, en el nuevo mirador qe se ha construido, hay un mapa de informacion de la zona de lo que se puede ver desde allí.

Esta ruta se desarrolla sobre la antigua vía del tren que unió Velez Malaga y Ventas de Zafarraya, inagurada el 28 de Agosto de 1922 y que se hizo con la intención de unir Malaga y Granada.
Buen clima, buenas vistas y buena compañia, nos hicieron un recorrido ligero, ágil y agradable.
Según avanzabamos, al margen izquierdo y en descenso, la Axarquía, con sus pueblos y destacando, pero con menos agua que la deseada, el pantano de La Viñuela, al margen derecho, este en ascenso, montañas, las estribaciones de la sierra de Alhama

La cabeza de la ruta un túnel, más adelante un pequeño puente en medio del camino bajo el cual pasamos y sobre el que nos fotografiamos.


Despues de una hora y cuarto de camino, llegamos al cruce donde debemos desviarnos hacia Guaro y dejar el camino de la vía que sigue hacia Periana. En el un pequeño descanso bajo un pino, un refresco, alguna barrita energética y a seguir.
Ahora en descenso más pronunciado.
En 1 hora estábamos en el nacimiento del rio Guaro, con un poco de decepción, pues no brotaba el agua del nacimiento como esperábamos y meses antes ocurría.
Otro pequeño descanso, fotos y de vuelta, pero esta vez cuesta arriba para buscar una zona donde comer y reponer fuerzas.

En el mismo cruce, donde antes hicimos el tentempié, al margen izquierdo hacia Periana, un llano y un pino nos dieron lo necesario para estar allí un buen rato, comiendo, reposando y nuestro hijos jugando, entre ellos y con Lilo, el perro de Angel, que esta vez nos acompañó.
Yo eche de menos a mi mujer,Conchi, que se quedó en casa con un fuerte resfriado. Casi 3 horas allí, pues los niños se lo estaban pasando bien y en la zona buenas vistas, destacando la sierra Tejeda, y reinando en ella La Maroma.
Arrancamos para la vuelta con buenos ánimos y sin ningún cambio en las condiciones ambientales, charla, observación del terreno, fotos.

Durante el recorrido pasó algún coche, algún ciclista y algún senderista. Ruta tranquila.
Divisamos el túnel que en la mañana nos abrió el camino y ahora nos lo termina, a la izquierda en las rocas 3 escaladores, sobre ellas unas cabras nos miran. Ahora si ha resfrescado en el boquete de Zafarraya, se apetece un café calentito en una venta en la cual vimos fotos del antiguo tren Velez Malaga - Ventas de Zafarraya.

A los coches y a pensar en una futura ruta.

Crónica de Antonio Rosales

miércoles, 30 de septiembre de 2009

RUTA IMPROVISADA POR LOS MONTES DE MALAGA. 27de Septiembre 2009

Después del intento fallido de hacer una ruta Trepacuestas por Zafarraya, y debido a las inclemencias del tiempo, quedamos para almorzar en la venta Los Tres Cincos en los montes de Málaga.
Partimos a las 13,00 horas, como siempre todos muy puntuales, a las 13,30 llegábamos a la venta, y como aún era pronto para almorzar, decidimos hacer una pequeña ruta de aproximadamente 45 minutos por el sendero colindante a la parte trasera de la venta

A las 14,30 cita para comer, mientras nos servían la comida los niños se divirtieron un rato en el castillo inflable que hay en la parte trasera de la venta.

Después de una copiosa comida típica de los montes a base de chorizo, pimientos, huevos, lomo, migas y demás, y como no vinito del terreno, decidimos los mayores en contra de los pequeños, rebajar unas pocas calorías con una pequeña ruta. Así que subimos hasta la venta El Boticario, y de allí por el carril principal hacia la buitrera, donde pudimos observar varios buitres en cautividad.

A pesar de las protestas de algunos pequeños por no llevar el calzado ni la indumentaria adecuada, proseguimos la ruta enlazando con el carril que baja hasta San Telmo, en la parte alta de Ciudad Jardín, pudiendo contemplar los pinares maravillosos y un olor magnífico a tierra mojada debido a la lluvia caída unas horas antes, también disfrutamos de las encinas, algún hormiguero e incluso perros que asustaron a algunos de los viandantes.

Alcanzado el kilómetro 2, el Sr. Portillo dio su opinión, los dueños de los coches suban por los coches y nos esperen y recojan al final del sendero, el resto continuemos la marcha, y así se hizo, Salvador y José volvieron al Boticario a por los vehículos y los demás seguimos bajando hasta encontrarnos en la puerta que delimita el parque natural.

Transcurrida una hora y media de camino y llegando al kilómetro 6'9, dimos por concluida la ruta en el punto de encuentro.

A pesar de todos los inconvenientes y sin tener nada previsto, excepto el almuerzo, la ruta me ha parecido genial. Hasta la próxima.






Crónica de Nati.

lunes, 7 de septiembre de 2009

RIO CHILLAR. 6 de Septiembre 2009

Apareció el verano y con él el insufrible calor y los compromisos vacacionales, fue entonces cuando los Trepacuestas decidimos "aparcar" las rutas y retomarlas cuando pasaran dichos condicionantes, pero antes de que acabaran las vacaciones y de que aflojase el calor había que hacer esta ruta, pues al ser de agua hay que hacerla en verano, además de que aunque lo normal es estar cansado de hacer cosas a estas alturas de las vacaciones, nosotros ya estábamos cansados de no hacer nada, nada propio de los Trepacuestas, como es disfrutar de la naturaleza y en compañía de buenos amigos, que es lo realmente importante.

Por lo tanto y para inaugurar la temporada de rutas, nos fuimos al río Chillar, la cada vez más conocida ruta del Chillar, que aunque ya la habíamos hecho en años anteriores, nunca apareció referida en este blog, por ser este más reciente.

Las 9,30 del Domingo 6 de Septiembre fue la hora de quedada en La Cala del Moral, y como todos somos muy puntuales, también fue la hora de salida.

A las 10,20 aproximadamente ya estábamos en la cantera, lugar donde dejamos los vehículos y tras cambiarnos de calzado emprendimos la marcha, la cual se inicia por el cauce seco del rió, pero esta año creo que empezamos a ver agua antes que en años anteriores.

En la fabrica de la luz, al subir la rampa empinada de cemento, es donde oficialmente comienza la ruta, en mojado, pues desde aquí es casi inevitable ir por el cauce del río y con agua.
La altura mínima cubre los tobillos y es agradable caminar por el agua, parece que el camino se hace más liviano.

Apuntar que, como siempre, es una ruta en la que los niños disfrutan como eso, como niños, y eso hicieron los nuestros: Ana, Ana P, Francis y Angel, ( la cantera de los Trepacuestas) se lo pasaron en grande.
Quizás porque es Septiembre o porque el día amaneció algo nublado, no había una masiva afluencia de gente en el río, aunque tampoco se puede decir que fuéramos solos, pero se podía caminar sin agobios.
Empezamos a caminar casi siempre por el agua, a veces con pequeñas pozas y otras con pozas considerables, donde los niños y los no tanto, disfrutamos de un buen remojón.
También pudimos ver la caída de agua desde la acequia, una impresionante y bonita cascada la cual no habíamos visto antes, pero esta vez tuvimos suerte y la disfrutamos bañándonos y haciendo fotos.
Continuamos nuestra andadura y tras 1 hora aproximadamente de camino, llegamos a los cahorros del Chillar, que es lo que más impresiona a los visitantes de este lugar, unas paredes de piedra, un pasillo angosto excavado por el agua, en el que a duras penas entra la luz del sol, un paisaje poco frecuente por estas tierras del sur de la península. Nos asombró ver que la poza grande que había al pasar los cahorros en años anteriores, ha desaparecido, han tenido que ser importantes las avenidas y el caudal del río ese invierno, pues aún se aprecian los arrastres del agua y el cambio en la orografía del terreno.
A partir de aquí el camino se hace progresivamente más difícil, con pasos dificultosos y sobre todo resbaladizos, un paisaje más salvaje y agreste pero a la vez más hermoso.
Esta vez hemos subido más alto que en otras ocasiones, pero aunque nos debimos quedar no muy lejos de la famosa presa, no conseguimos llegar a ella, aunque todo se andará.
Después de una parada en donde en un principio nos planteamos acabar el ascenso del río y comer allí, decidimos que era aún temprano y continuamos la marcha un poco más, llegando así a una bonita cascada donde muchos acababan su ruta. Aquí hay que abandonar el cauce del río y atravesar grandes bloques de piedra y saltos de agua, es el tramo más complicado, hay que usa las manos para escalar, pero no presenta riesgo serio.
Nosotros decidimos subir aún más arriba, ya que la afluencia de gente allí hacía difícil el acomodo para tomar el almuerzo. Sin embargo a unos 100 metros se encontraba otro idílico entorno: Cascada, poza cristalina para los niños........, y decidimos almorzar allí.
Agradables momentos de charla y disfrute, tras los bocatas, nos cargó las pilas para emprender el camino de vuelta por el mismo sitio en total unas 6 horas y media de ruta. De vuelta en los coches, nuevamente nos cambiamos de ropa y calzado, y nos dispusimos a tomar un reconfortante café (para la próxima un termo y cafetito, la lección ya está aprendida) .
Una vez en Nerja, el local elegido fue el salón de juego La Fuente, (justo en la puerta hay un pilar de agua), y no es que seamos ludópatas, es que era lo único que vimos abierto, la cafetería con más televisores por m2, creo que contamos cinco.
Y allí, entre café y amena conversación, acabó la ruta del río Chillar. Un día magnífico aderezado por una buena compañía , algo que volveremos a repetir, allí o en cualquier otra ruta.

Crónica de Celes

martes, 14 de julio de 2009

RUTA NOCTURNA A LA MAROMA. 10 de Julio. 2009

Por alguna razón que desconozco -no tengo explicación- la Maroma tiene un atractivo especial para los que vivímos en la Axarquía. Su ascención se ha convertido con el paso de los años en una especie de ritual, algo parecido a una peregrinación obligatoria. Algunos dicen que se trata de la Meca local de los malagueños.

Así las cosas, el pasado viernes 10 de Julio este humilde Trapacuestas, en unión de 5 compañeros de ruta, iniciamos la subida nocturna a la cumbre con salida a las 21 horas desde Canillas de Aceituno.

La idea era dormir junto al vértice geodésico y poder contemplar nuestro satélite- la luna llena fue el martes 7- junto con las inmejorables vistas me hizo olvidar lo penoso de la ascensión.

Dejando atrás la Rábita -ultimo punto con agua- y guiados fenomenalmente por Germán pronto nos alcanzó la oscuridad. Ayudados por linternas fuimos avanzando y ascendiendo por los zigzag que se encuentran durante el recorrido. La ligera brisa ayudó a soportar mejor el rigor de la pendiente y hacer más llevadero el esfuerzo.
Alcanzado el punto denominado "el púlpito" o "proa del barco" y con la luna por compañía, sobre las 23,45 horas, hacíamos un alto de unos 45 minutos para reponer fuerzas y recrearnos en la excelencia de la vista que nos proporcionaba el lugar.
Difícil era poner nombre a tanta iluminación. El silencio del monte hizo mágico el momento. algún miembro del grupo pidió quedarse allí.
Pero todos continuamos la ascensión y encaramos la parte final donde precisamente se pierde la vereda y se afronta un duro repecho final antes de la cumbre.
Ya en el vértice, sobre las 01,30 del sábado, hubo necesidad de abrigarse y gracias a casi una inexistente brisa fue más agradable nuestra estancia, Por suerte fuimos los primeros en llegar y por lo tanto los primeros en elegir corral(redondel de piedra para combatir el viento y poder pasar la noche)

Para sorpresa de todos pudimos ver iluminadas las ciudades de Granada y Málaga. También identificamos la presa de la Viñuela, Vélez, Torre del Mar, Periana, Comares, etc... Divisamos un sinfín de pequeños pueblos junto a miles de lucecitas.
El espectáculo ciertamente era grandioso y posiblemente aquí radique uno de los misterios de esta cumbre.
Ya dentro del saco atento ala luna, las constelaciones y estrellas del firmamento así como algún que otro satélite. De esta forma, mal que bien, pasamos la noche sin más novedad.

Sobre las 6,30 de la mañana del sábado, amaneciendo, pudimos dar cuenta de otro de los secretos que guarda esta montaña. Con una sensación de paz y bienestar difícil de explicar todos estábamos expectantes esperando a que el astro rey asomase por su sitio.

Con un ligero desayuno preparamos el equipo y tras una pequeña charla con algunos excursionistas iniciamos el descenso a las 8 de la mañana alcanzando Canillas sobre las 11 de la mañana.

Mi agradecimiento a mis compañeros de ruta Fernando Tejerina, Antonio Sanchez, Paco Sanchez, Germán García y José María Pablo.


Crónica de Pablo Portillo

lunes, 22 de junio de 2009

RUTA SENDERISTA DE LA TAPA. 21-Junio -2009


Con pan y vino se anda el camino o al menos así dice el refrán. Eso fue lo que debió de pensar la concejalía de deportes del ayuntamiento de Rincón de la Victoria cuando el pasado domingo 21 de junio -primer día de verano- veinte atrevidos senderistas locales desafiando altas temperaturas osaron participar en la primera ruta de la tapa.

Pero vayamos por partes. Para encontrar el inicio de esta marcha hay que retroceder algunas semanas atrás cuando tras terminar la ruta Zafarraya-Mondrón, -19 de abril-, saboreando unas cervezas y charlando sobre la jornada en un pequeño bar de Mondrón surgió la idea, medio en broma medio en serio, sobre una posible ruta de la tapa.

Aquel reto fue recogido por Antonio Sánchez que dos meses después ha visto cumplido el desafío.

Una representación de los TREPACUESTAS acudió a las 10 de la mañana al final del paseo marítimo de La Cala, junto al arroyo Totalán, para dar inicio a esta caminata de unos catorce kilómetros de recorrido con un perfil o nivel de tipo bajo. Aunque el recorrido nos era familiar (ver crónica la Cala-Moclinejo) destacar que la hora de salida y el recorrido fijado no ha sido el atractivo más fuerte de la excursión. Aun a pesar de todo allí nos congregamos dos decenas de aficionados dispuestos a empezar y concluir el itinerario.

A las 10,10 horas, tras pasar lista y cuando los primeros bañistas comenzaban a colocar toallas y sombrillas recorríamos todo el paseo marítimo dejando atrás con rapidez el Cantal, Rincón, arroyo Granadillo, la Torre de Benagalbón para reagruparnos en la desembocadura del arroyo de Benagalbón.

A las 11,30 horas enfilábamos el cauce del río en fila india y a la memoria me viene parafraseando el poema del Mío Cid aquella estrofa que dice “Por la terrible rambla de Benagalbón, polvo, sudor y quejas, Antonio Sánchez camina con diecinueve de los suyos”.

La suerte hizo que entre los senderistas viniese Manolo -Manuel López Ramírez- quizás uno de los mejores informados de la zona. A sus cincuenta y ocho años fue descubriendo cada esquina, lugar y paraje del arroyo. Empezó a trabajar a los doce años en las huertas colindantes y pese al tiempo no ha perdido la memoria ni el amor por su tierra. En ocasiones el destino te pone junto a personas que ni te imaginas, pero puedo asegurar que subir la rambla de Benagalbón con mí ahora amigo Manolo fue todo un lujo. Entre nostalgia y congoja pude oír a mi compañero de marcha como aquellos espléndidos huertos de patatas, tomates y cebollas que bordeaban el lecho del torrente se han convertido en hormigón. Tras dejar atrás el famoso algarrobo de La Paca -magnífico ejemplar con un montón de años de antigüedad- y sobre el que se han contado muchas habladurías y del que más de un niño de la zona no pudo dormir en su momento pensado en lo que allí había ocurrido, pasamos junto a la finca de Ceferino, el Lavadero de Benagalbón y algunos metros después dejamos a nuestra izquierda la finca de la Corta, para llegar al vivero Serrano sonando las doce campanadas.

Nuestro guía particular fue contundente “la entrada al pueblo desde el río son tres y las tres cuentan con subida”. Resignados llegamos a uno de los núcleos de población de la Axarquía más bellos y cuidados que se conocen. Causa asombro encontrar este remanso de paz y tranquilidad a tan escasos kilómetros del litoral. Bajo unas sombrillas y con el sol bien alto pudimos degustar unas cervezas y jarras de tinto de verano -verdadera razón del alto-. Para la ocasión se repartieron unos tickets que canjeados convenientemente en cada parada sirvieron para reponer fuerzas. El bar la Candelaria, fundado en 1954 como así reza en su entrada, -en su parte trasera, la que da al arroyo, se encuentra uno de los accesos y/o viales públicos que comunica el río con el pueblo- nos ayudaron a levantar el apetito con una suculenta y exquisita tapa de ensaladilla rusa.

Según la toponimia malagueña de origen árabe, Benagalbón se corresponde con el nombre familiar de los Banu Galbun, es decir los hijos o descendientes de Galdun.

Sin tiempo que perder a las 12,45 horas, pues el sol apretaba de lo lindo, retomamos el camino esta vez cuesta abajo en busca de los Morenos. Manolo con añoranza recordaba al paso del kilómetro 1 cuando en sus tiempos de mocear acudían a ese lugar a pasear con las muchachas del pueblo. Algunos metros después por la carretera dejamos atrás el cortijo Algarrobo o “garrobo” como prefiere decir Manolo, lugar pionero de la flor cortada en la provincia de Málaga donde se inicio el cultivo del clavel.

Ya en la venta los Morenos a las 13,30 horas saludamos a Enrique Ruiz Postigo -Enrique garrobo para los amigos- que a sus más de ochenta años puede considerarse el patriarca de la zona. De buena percha y mejor humor nos recibió tomando el fresco en una de las esquinas de la venta. Con el gracejo que caracteriza a los pobladores de los Morenos nos confesó que aunque nacido en Benaque vivió más de treinta años en el cortijo Algarrobo lugar donde según él había más pulgas que paja.

Debidamente repuestos con diferentes tapas y bebidas, comenzamos a las 14,00 horas la tercera etapa con dirección al litoral. Atravesando un camino recorrido mil veces en coche, llegamos de nuevo al paseo marítimo con descanso esta vez en Puerto Madero, local donde al olor de la tapa y en mesas separadas se habló por algunos participantes de la inquietud por el senderismo y de la más que probable necesidad de crear en el futuro un club.

Ahí queda el apunte y ahí queda el reto para algún valiente que quiera dar el paso.

En este punto Manolo, Joaquín y otra senderista nos dejaron.

La salida del último tramo fue a las 15,10 horas con diecisiete senderistas a pleno solo y mucho calor. Junto a bañistas y veraneantes tuvimos la suerte de pararnos unos segundos con Miguel que junto a su borrico los domingos acude desde el Valdés a la Cala para vender vino, pasas y fruta. Miguel y a su elevada edad es todo un ejemplo de dignidad y saber estar. Pese al calor, que no parecía afectarle, estaba contento con la venta. Algún día los rinconeros tendremos que rendir tributo de admiración a quien durante años se ha ganado la vida de esa forma. Desde aquí nuestra admiración por este anónimo personaje de la vida local.

Sin tiempo que perder enfilamos el camino de la Cala, unos achicharrados por el calor, otros quemados y la mayoría con muchas ganas de terminar. Con asombro pudimos observar con cierta perplejidad el increíble color marrón del agua del rebalaje.


Sin explicación lógica a lo visto a las 15,50 horas llegamos al término de la excursión en la solitaria plaza de la Cala -Gloria Fuertes según el callejero-. Eduardo el brasileño y que se encuentra al frente del bar Ke Rico Kebap dispuso en dos mesas unos platos con carne y bebida.

Con sudor y más calor nos despedimos a las 16,30 horas con el compromiso de vernos nuevamente en octubre para iniciar una nueva temporada de rutas.

Crónica .

Pablo Portillo