sábado, 21 de enero de 2012

Acampada en “El Robledal” los días 14 y 15 de enero de 2012

La parroquia de La Cala del Moral ha organizado una acampada en la naturaleza para un fin de semana, en pleno invierno en un espléndido lugar: “El Robledal”. Dirigida a jóvenes que se están preparando para recibir la Primera Comunión y otros para recibir el sacramento de la Confirmación, en total veintisiete jóvenes y doce adultos, algunos trepacuestas nos hemos apuntado al evento.


Salimos a las 07:00 horas en el autobús de Paco, dirección Alhama de Granada. Pasamos por el embalse de La Viñuela y subimos hasta el boquete de Zafarraya, ya en la provincia de Granada nos dirigimos hasta la Alcaicería. En este punto, tomamos el carril y gracias a la pericia de Paco nos acercó hasta la zona de acampada.

El Robledal está equipado con aseos, cocina, barbacoas, mesas y bancos de piedras, zona de acampada y aparcamientos.

Después de instalarnos convenientemente, el programa indicaba que la actividad de la mañana del sábado era realizar una ruta senderista por grupo y de las tres propuestas cada uno realizó la más adecuadas a sus condiciones físicas.

Siete excursionistas se dirigieron a realizar el sendero El Robledal-La Maroma. El ascenso al pico de La Maroma por su cara norte es un recorrido muy atractivo del Parque Natural “Tejeda, Almijara y Alhama” muy conocido por los senderistas de Málaga.

Desde el Robledal a 1.000 metros
de altitud se inicia el ascenso hasta alcanzar el techo de la provincia de Málaga con 2.065 metros que corresponde a la cima de La Maroma. Se pasa por el mirador del Temple, el barranco de los Presilleros y por el paraje denominado el Salto del Caballo, entre otros lugares emblemáticos del lugar. En las zonas de umbría nos encontramos con algunos ejemplares del Tejo, árbol que da nombre a la sierra de Tejeda, también vimos un rebaño de cabras monteses, símbolo de estas sierras. Salimos a las diez de la mañana y a las cuatro y media de la tarde estábamos de vuelta. Esta ruta es espectacular, en la cima muchísimo frío y con niebla, así que no contemplamos la impresionante vista de la Axarquía y del mar Mediterráneo, otra vez será. Se echó de menos a algunos trepacuestas que no hicieron la peregrinación a esta hermosa cumbre malagueña.

Otro grupo de diecisiete senderistas realizaron la ruta El Robledal-Vista Panorámica del Temple. El final de la ruta es un magnífico mirador natural desde donde se divisa Sierra Nevada, el valle del Temple y la Sierra de Jatar y bajo los pies un extenso bosque de pinos.

El resto del grupo hicieron la ruta El Robledal-Los Barracones. La marcha se inicia por un carril rodeado de cedros y pinos, hasta llegar a un cruce, en el que un cartel de madera indica hacia la izquierda el camino a La Maroma y hacia la derecha los Barracones. La longitud total del recorrido es de unos 5 kilómetros que discurren por la pista  forestal y veredas muy asequibles.


La tarde del sábado se dedicó a actividades de catequesis, juegos y preparar las actuaciones de la velada de la noche.

El tema de la catequesis del sábado fue: “La huella de Dios en la naturaleza”.  Así que todas las actividades de lecturas, diálogos y oraciones eran para resaltar la belleza y el orden que existe en la naturaleza creada por Dios.


Antes de la cena apareció Nati con una botella de dos litros de moscatel pálido de Moclinejo y que fue muy celebrado por todos los adultos como reconstituyente para defendernos del frío. Fue administrado convenientemente, repartiendo en cada vaso un dedo por cabeza y así llegó incluso hasta el almuerzo del domingo.
En la cena se comió caldo de puchero con fideos, perritos calientes, patatas fritas y yogur.

A las 21:00 horas, alrededor de un gran fuego hecho al aire libre, comenzó una animada y maravillosa velada en la que compartimos la fiesta y la alegría, en la que todos fuimos actores y espectadores a la luz del camping-gas y de las linternas.

La presentadora Rosa Gómez, la animadora más famosa de radio Palangana, que no defraudo a su numerosa afición realizando una actuación magistral en la velada, nos presentó a los insuperables y extraordinarios grupos artísticos que nos deleitaron con sus actuaciones: los robles, los abetos, los encinas, los castaños, los acebos y los tejos.

A las 10:30 horas como el frío embestía por derecho, nos metimos muy abrigados en las tiendas y en los sacos de dormir y a disfrutar del colchón grande y duro: el hermoso suelo. A algunos se les olvidó limpiar de piedras debajo de las tiendas y durante toda la noche los riñones se estuvieron quejando, mientras para pasar el tiempo los pies se restregaban para entrar en calor.

A las siete de la mañana sonó el despertador: ¡Papá, papá quiero hacer pipí! ¡Niño hazlo! ¡No puedo que Paqui ha prohibido salir de la tienda! ¡Niño abre la cremallera de la tienda y hazlo detrás de un árbol!.

Al amanecer a toque de diana se despertó a la tropa al grito de ¡A levantarseeeeeee….! Una hermosa y blanca escarcha que cubría el campo nos dio los buenos días.

Los comentarios que se escucharon al levantarse fueron del tipo: “yo he pasado mucho frío”, “yo calor”, “toda la noche me he estado clavando una piedra en la espalda”, “Toda la noche he estado frotándome los pies para entrar en calor”, “tú si que roncas”, “pues yo he dormido muy bien”.

Unos ejercicios físicos dirigidos por los monitores Raúl Javier y un buen desayuno compuesto de leche caliente, una estupenda rebanada de pan con mantequilla o aceite junto a la hoguera nos hizo entrar rápidamente en calor.

En la mañana del domingo, la catequista Rosa nos deleitó con una clase práctica de botánica y así entre preguntas de los más pequeños y de los adultos nos fue enseñando las características de las plantas de la zona como: pinos, encinas, nogales, castaños, robles enebros, coscoja, romero, tomillo, cola de caballo.  Finalmente propuso que se realizara un dibujo sobre la naturaleza y la mayoría eligieron al simpático burro que no nos quitó ojo durante toda la clase.

Las actividades de la catequesis del domingo trataron sobre el tema: “La belleza del amor humano: la amistad”. El amor a los demás nos acerca a Dios.

A las 13:00 horas, en un templo especial que fue una explanada rodeados de castaños sin hojas, como techo el cielo con algunas nubes, como solería las hojas y la tierra y presidiendo el altar la bandera de Nuestra Señora del Rosario celebramos la Santa Misa.

La música de la naturaleza y de las dos guitarras, así como los cantos religiosos, especialmente del grupo de adulto, brilló por su hermosura. Las celebraciones de la Santa Misa en la naturaleza son diferentes y tiene un encanto especial.

En el almuerzo, alrededor de la hoguera, nuestro magnífico cocinero Antonio Zumaquero, nos deleitó con otra exquisitez culinaria, elaboró un espléndido arroz caldoso, acompañado con postre de mandarinas y manzanas. También como el domingo era el cumpleaños de Guillermo, su madre llevo un par de bizcochos muy sabrosos que desaparecieron en un pestañeo.

Después de recoger las tiendas de campaña y hacer una limpieza a fondo de toda la zona de acampada, todos recibimos premios (diplomas honoríficos) en un gran acto que se celebró alrededor del fuego y que sirvió para reconocer la labor de cada unos de los asistentes en la acampada.

A las 5 de la tarde, cuando estábamos cargando el autobús para volver a nuestro pueblo nos despidió la lluvia, nos escapamos por muy poco del agua.

Nos despedimos en la puerta de la iglesia de La Cala del Moral sin ninguna novedad que resaltar.

 Me quedo con el comentario de una trepatienda, al bajarse del autobús, de las que protestan mucho cuando salen al campo, se le escapó “lo he pasado muy bien”.

Mi enhorabuena a todos los participantes en la acampada y a los organizadores de la misma y en especial a la trepacuesta Paqui Robles por su gran trabajo antes y durante la acampada y por haber sido una estupenda “jefa”.

Frío hemos pasado pero también hemos compartido un estupendo fin de semana de convivencia en la naturaleza con los amigos, sin máquinas electrónicas y sin teléfonos móviles también se puede pasar muy bien.


Crónica de Salvador Nieto

sábado, 7 de enero de 2012

SALARES. 2 de Enero de 2012

Los Trepacuestas no se lo pensaron dos veces y el domingo 1 de enero sobre las 21,45 horas decidimos de forma improvisada inaugurar el año senderista 2012 con una inicial marcha al día siguiente. José Manuel propuso como destino la localidad de Salares, en concreto el sendero del puente romano.

Aprovechando que el lunes 2 era festivo, a las 11 horas, 11 Trepacuestas 11, con un 4-3-3 por formación nos fuimos a la montaña (4 Zumaqueros; 3 Ruices, 1 Ayala y 3 Portillos). Así pues todos quedamos citados en el lugar habitual para en dos coches desplazamos a las tierras altas de la Axarquía, no sin antes darnos un sustillo en plena autovía de Vélez por mor de un perro que despistado vagaba en mitad de la calzada. Tras reponernos del incidente canino continuamos por la serpenteante carretera de Algarrobo a Cómpeta siguiendo a una destartalada furgoneta Mercedes amarilla de unos hippies -más vieja que un núo-  y llegar sin más novedad a Salares a eso del medio día.

Un bonito día de luz casi sin nubes aguardaba al banderín Trepacuestas. Sin embargo un viento de poniente racheado hizo abrigarnos durante las paradas en este inesperado día de invierno.

Con foto oficial de salida junto a una piedra cónica de molino en el mismo pueblo sirvió para inaugurar el rally fotográfico de este año bisiesto. Luego todos posamos, cual modelos de pasarela, sobre un auténtico puente pasarela de piedra de casi 2.000 años de historia y de esta guisa Rosita, Ángel, Carmencita, Javi, Ana, Celes, Paqui, Antonio Z., Rosa Z., José Manuel y un servidor comenzamos nuestro particular curso senderista 2012.

La ruta prometía pues a lo frondoso de los árboles frutales, la cercanía del arroyo, el ruido del agua, la acequia y la umbría del lugar hizo que se dibujase en el grupo unas inusitadas ganas de andar y poco a poco dejamos atrás las casas de este hermoso pueblecito de la sierra.

En fila india discurrió esta inicial parte de la ruta hasta que ¡córcholis! nos topamos con un espléndido alcornoque cubierto de corcho y que nadie esperaba. Ni que decir tiene que para lamento de algunos durante toda la jornada la Maroma permaneció cubierta con una densa capa de nubes que impedía ver la cima. Resultaba curioso observar como con tanto viento el techo de la provincia se encontraba completamente oculto a la vista. 

Dejamos a la izquierda una alberca cuadrada vacía para a renglón seguido empezar a picar para arriba el sendero y entrar en un interesante encinar con muchas bellotas que hizo mover el carrillo a más de uno. Rumiando algunos, otros mascullando algo entre dientes, pasos después el grupo penetró en un gran pinar.

Con un lento avanzar lo niños se entretenían con cualquier cosa a su alcance, hasta que una gigantesca encina de enormes ramas sirvió para subirnos y retratarnos para la posterioridad.

Con el paso algo decidido nos topamos con un cabrero, su rebaño y sus imprescindibles perros de trabajo. Profesión varias veces milenaria todo sabemos que el ganado no entiende de fiestas y tan esclava actividad romana, mal que bien, bien que mal, sigue perpetuándose día tras día en nuestros montes cercanos. Ricardo el cabrero, como luego tuvimos oportunidad de saber, desde las atalayas de aquella sierra como centurión romano siempre estuvo “vigilando” nuestros pasos.

Pero el día nos brindó la increíble oportunidad de entablar conversación con un grupo de excursionistas holandeses que en un alto en el camino y cerca de Casa de Haro se deleitaban del paisaje. Como la ocasión era propicia este humilde cronista parlamentó con aquellos forasteros de los países bajos y en un arranque de sentimiento patrio propuso en aquel preciso momento a los “tulipanes” un partido de fútbol de desquite en tierras de Salares con indumentaria rojilla incluida. 
De esta particular forma deportiva los Trepacuestas querían “vengar” la patada voladora de Vam Bommel a Piqué en el pasado mundial de Sudáfrica. Los “naranjas” conscientes de su inferioridad y ante lo evidente de la furia española declinaron el envite y ello contribuyó a que la moral caleña quedase por encima incluso de las nubes de la Maroma. Si Vicente del Bosque leyera algún día esta crónica, lleno de orgullo exclamaría: “TREPACUESTAS a la Selección”.

Con la “victoria” en nuestra mochilas decidimos parar en la explanada de Casa de Haro y al mas puro estilo dimos cumplido provecho del menú campero Trepacuestas.

La discusión del momento vino cuando Rosa Z. comentó que caían gotas de agua. Pronto hubo quienes se alinearon con el fenómeno atmosférico y también hubo que incrédulos, dado lo despejado del día, sostenían que era imposible mojarse. La respuesta la obtuvimos una vez reanudada la marcha cuando pudimos observar la cercanía de los nubarrones del macizo de sierra Tejeda y que con la formidable ventolera existente, hacia que las gotas llegasen hasta nuestro entorno. Un arco iris muy difuso fue lo que no puso sobre la pista.

Como la ruta era circular dejamos la vereda para adentrarnos en una pista y pasar por el lado izquierdo del camino cerca de una alberca redonda llena con su helipuerto destinado, suponemos, a labores contra incendios. Llegados a una bifurcación y mirando al mar de Alborán pudimos charlar con Ricardo, nuestro anterior cabrero, que luciendo una gorrilla con publicidad de la Comunidad Valenciana junto a un cercano cortafuegos nos habló por unos minutos de carriles, veredas, cañadas reales y otras cosas de la zona que ahora no recuerdo. Ricardo junto a sus cabras y perros encarna y representa bien el prototipo de personaje que todos nos esperábamos en aquellos montes.

Andando en llano avanzamos con rapidez por el carril y a lo lejos, por levante, pudimos intuir Puerto Blanquillo y el Lucero. Algo más bajo vimos Canillas de Albaida y Cómpeta.

Ya en descenso divisamos distintos chalets en el perímetro del Parque Natural (Casa de la Sierra; Ventorrillo del Carmen; Casa Moscatel; Casa Gante, Damas de las Jaras) para nuevamente y ahora por poniente recrearnos la vista con las localidades de Sedella, Árchez y al fondo bastante lejos Comares, Cútar y Almáchar.

Tomando como referencia una gran casa de madera que anteriormente pudimos distinguir en el almuerzo junto al cortijo en ruinas de Casa de Haro, cogimos una bajada vía vereda (probablemente se tratase de la cañada real que unía Salares con Alhama de Granada y que nos comentó anteriormente Ricardo el cabrero) para en un santiamén divisar el alminar de Salares del siglo XIII y llegar de nuevo tras 6 horas de ruta al puente romano en el que volvimos a retratarnos nuevamente junto a nuestro banderín.

Ya en la localidad y a la entrada de la iglesia de Sta. Ana, por unos instantes las nubes se disiparon y la  Maroma se nos abrió ante nuestros ojos.

Para hacer bien las cosas en el bar El Theo de Salares (podemos afirmar sin equivocarnos que es el que más publicidad tiene de la localidad) fuimos acogidos lo que nos sirvió para degustar el correspondiente café y refrescos con partida de “dómino” incluida.

Tras charlar con su propietario junto a una auténtica y genuina estufa de butano marca “Superser automatic” con más años que el minarete de Salares, dimos por concluida la primera ruta senderista del año.

Crónica de Pablo Portillo

miércoles, 7 de diciembre de 2011

PICO VILO. ALFARNATE. 6 de Diciembre de 2011


Lo del pico Vilo en Alfarnate era cosa de tiempo. Como diría hace años el cantante Albert Hammond aquella montaña era “una espinita clavada en mi corazón” y no miento si digo que llevábamos tres años pensando en abordar esa mítica cota de la Axarquía, hasta que finalmente el pasado día de la Constitución y con un tiempo increíble por lo fenomenal de la temperatura -irrepetible para algunos- conseguimos coronarla.
 
Pero vayamos por partes que todo hay que contarlo y todo tiene que saberse.

Para que una cosa salga a bien hay que hacer los deberes correctamente desde el inicio. Qué mejor lugar y forma para citarse que en el Rincón de María de la Cala a las 8,00 h. ante unos churritos con café. Luego agrupados en dos vehículos dejamos Casabermeja a la izquierda, El Colmenar a la derecha para estacionar finalmente frente al campo de fútbol del Colegio Público -Ntra. Sra. de Monsalud- de Alfarnate con unos prometedores 9º.
 
Allí nos reunimos con el todo terreno de José Luís Claros que se unió a las andadas.

Como había muchas ganas de iniciar la marcha y sin más calentamiento y preámbulos a las 9,30 h. tomamos carril. Con salida tras el Centro de Salud con dirección a las antenas de radio que se encuentran en los montes aledaños de Alfarnate empezamos la ruta.

Para tomar contacto con la ascensión fuimos dejando sierra Gorda a nuestras espaldas y el puerto de los Alazores, lo que unido a un nítido cielo azul, difícil de identificar en una carta de colores, junto a la ausencia de nubes y viento, 9 senderistas 9, con la vista clavada en las antenas empezaban a tomar temperatura en sus músculos al mismo ritmo que el sol comenzaba a subir.

Pronto advertimos que el otoño con sus colores y luces se encontraba en su pleno apogeo. Sonidos de cencerros a lo lejos hizo lo demás. Todo muy bonito y todo muy fácil. Carril para arriba y rápido empezamos a identificar localidades como El Colmenar, Casabermeja, los famosos cortados del “Tajo Gómer”, “doña Ana” y de fondo el mar de Alborán. 

Dejamos un rebaño de cabras sin cabrero a nuestra izquierda y dado que estábamos en día de fiesta, pensamos que fueron las cabras las propias sorprendidas al tropezarse con esta bandada de caleños sin cencerros. 

La inercia de la marcha impuesta en ocasiones por Nati la rondeña y Reme la Antequerana, ¡vaya par de senderistas¡ hizo que nuevas referencias pasaran ante nosotros. Cima como el Santo Pítar, localidades como Comares, Torre del Mar, Vélez se colaron en un santiamén ante nosotros.
 
Tras una hora de recorrido dejamos el carril y nos adentrarnos en vereda. Cruzando la espesura de un pinar hicimos parada en busca del primer bocado. Antonio dio rienda a un inusual apetito matutino para 15 minutos después, cerramos temporalmente el estómago, no sin antes charlar distendidamente sobre temas tan banales como el pan de Guijarro, la Casa Real o los yogures de hoy día como Salvia, Danacor, Bífidus,... (obsérvese el dominio de algunos senderistas en esta materia) localizando minutos después una imponente era de altura que sirvió con idea de inmortalizar al grupo.

Con paso decidido y en paralelo a una tela metálica, pudimos observar al atravesar el bosque muchos troncos cortados que nunca fueron recogidos.

Con ganas de hollar el Vilo, a las 11,30 h. tuvimos debida recompensa al regalarnos el día de la Constitución una de las más bellas panorámicas que esta cima de 1.456 metros atesora.

Difícil o muy difícil describir lo que se podía ver en 360º a la redonda o al menos así lo entiende este humilde senderista metido a cronista. Por delante -sur-, el gran azul y de telón los montes de África con nubecillas. Por levante la imponte sierra Nevada, cargada con su nombre y haciendo honor a su blanco manto. Igualmente la Maroma con algunos minúsculos neveros. Fantástico el pantano de la Viñuela a nuestro pies ya que en ese momento el sol reflejaba en su lámina, haciendo confundir a la propia Reme sobre lo que era aquello. Esquinado el Boquete de Zafarraya. Más bajo Periana, Alcaucín, Canillas algo más lejos. Junto al mar Vélez y Torre del Mar. Girando la vista a la derecha la sierra de Mijas, la Concha de Marbella, el Torrecilla, … A la espalda -norte- el mítico puerto del Sol con sus curvas donde una “motillo” con dificultad ascendía el puerto bajo la atenta mirada y oído de todos, hasta que la perdimos de vista. Según Carlos Mesa, simplemente la “motillo gripó”.
 
Las fotos en el vértice geodésico de la cima fueron las estrellas del momento. Jose, Antonio y Salvador junto a un servidor, a modo turistas nipones, no dejamos de oprimir el obturador de las cámaras. Llamó la tención el buzón metálico allí ubicado en 1991 por un club alpino de Vizcaya.

Ciertamente no apetecía darse la vuelta. A nadie le hizo gracia la idea de regresar con lo bien que estábamos allí. Carlos Mesa mirando la nieve en camiseta ni se lo creía ¡estábamos en pleno mes de diciembre¡ Creo que fue Paco el que hizo el gesto de tomar la mochila y todos le seguimos.

La bajada resultó fácil hasta que Nati dio el culazo constitucional, golpeándose con el coxis en dura piedra. Según nos dijo se mareó y vio las estrellas o mejor dicho todo el sistema solar, el firmamento completo y vía láctea incluida. Para algunos aquel culazo-caída sencillamente fue algo parecido a la caída del imperio romano.

Como la cosa no estaba para bromas, nuestro particular druida Ruiz-Panoramix, sacó una especie de pócima-ungüento que debidamente aplicado en tan delicado lugar (suponemos que por Salvador) y tras un prudencial tiempo de recuperación, para alivio del grupo, con paso lento retomamos la bajada por el mismo camino que el de subida.

Uff,…, menos mal, pues un susto allí arriba -percance- nos hubiese costado un serio disgusto.

Los sufrimientos se acabaron cuando llegamos a Alfarnate sobre las 14,00 h. y a propuesta de Jose acudimos en peregrinación y sin rechistar al mesón la Villa con ánimo de degustar el exquisito jamón asado que tan reputada fama se le atribuye en toda la zona. El jamón hizo afición. O dicho de otra forma la afición quería jamón. Pero la cuestión es que a la vista y en el expositor vitrina del mostrador nadie quitaba ojo de una inmejorable morcilla que básicamente nos decía !!cómeme¡¡. Carlos Mesa y José Luís Claros, para no tentar la situación, fueron a la calle a fumarse un pitillo. Paco no lo dudó y atacó la morcilla con pan para satisfacción de todos. Aquel monumento gastronómico, seccionado convenientemente en rodajas con audacia por el propio Paco y bajo la atenta mirada del grupo fue el mejor antiinflamatorio que Nati pudo emplear. Ni que decir tiene que la rondeña recuperó de inmediato el color de cara zampando aquella pitanza.

La jornada acabó con Carlos Mesa haciendo la compra de la semana, pues a unas lentejas a 2,5 euros la bolsa, no paró hasta localizar una confitería abierta. El grupo arrambló con todos los roscos, magdalenas y bizcochos de la panificadora de calle la ermita 13. Con las bolsas colgando de las manos e introduciéndonos en los coches esta vez sin café (eso hay que arreglarlo para la siguiente ocasión) dimos por terminada esta fantástica ruta.

Crónica de Pablo Portillo






jueves, 1 de diciembre de 2011

Ruta senderista “La hoz del arroyo Marín” con visita a Archidona (27-11-2011).


La noche del sábado, en El Palo, delante de dos gigantescas pizzas y con las luces de Navidad de testigos decidimos realizar una salida el domingo. Pablo propuso una ruta senderista por “La hoz del arroyo Marín” combinada con una ruta cultural en Archidona con visita a la ermita de la Virgen de Gracia y a la plaza Ochavada.

Con la puntualidad habitual a las 10:00 horas salimos de La Cala del Moral once Trepacuestas y a las 11:00 horas aparcamos los tres automóviles en la avenida de Andalucía de Archidona, bonita localidad declarada Conjunto Histórico-Artístico.

Comenzó la ruta con la fotografía del grupo de excursionistas al lado del cartel anunciador de la ruta y a continuación por un carril terrizo y sólo habíamos andado unos 100 metros cuando nos sorprendió una hermosa panorámica de un pequeño valle llamado “La hoz del arroyo Marín”, a nuestra espalda, en su atalaya, con su blanco resplandeciente a la luz del sol estaba la ermita de la Virgen de Gracia.

El cielo de un azul nítido nos acompañó todo el día, la temperatura de primavera pero en otoño, un buen día para caminar por un paraje de singular belleza, un espectacular desfiladero en forma de hoz, excavado durante siglos por un arroyo y rodeado de una abundante vegetación en la que destaca un bosque de pino carrasco.

Iniciamos una fuerte pendiente descendente y dejamos el carril para continuar por una estrecha vereda, a media altura de la ladera de la montaña, paralela al arroyo. Todos comentábamos que el día era espléndido, el sol calentaba y empezó a sobrar ropa de abrigo.

A las 12:00 horas bajamos al arroyo y en un puente descansamos y aprovechamos para realizar algunas fotografías del grupo teniendo de fondo el agua y el bosque de ribera.

Decidimos continuar el paseo ahora junto al arroyo por un caminito en fila de a uno. Conforme avanzamos la humedad fue aumentando, en algunos lugares muy umbríos había escarcha y los troncos de los árboles cubiertos de musgos. Como no estamos acostumbrados a esta imágenes la expresión de todos fue “bonito…, que bonito….” otros utilizaron “precioso…, que lugar mas precioso…..”.

Antonio Machado escribió: “Descubrí el secreto del mar meditando sobre una gota de rocío”.

Las gotas de rocío impregnaban todas las plantas. En un lugar, en el que abundan las retamas, sus ramas estaban cubiertas de rocío y al reflejarse la luz del sol en las gotas, éstas se veían azules, verdes, amarillos, naranjas, todas de colores intensos y brillantes que unidos al vapor que despedían las plantas daban un aspecto fantástico. Un lugar mágico pero con una frialdad en el ambiente que llegaba hasta los huesos. Paraje de singular belleza catalogado como “Paraje sobresaliente de protección compatible”.

Cuando el desfiladero se hizo muy estrecho y umbrío el camino desapareció y el frío intenso hizo que todos nos abrigáramos. Volvimos sobre nuestros pasos y subimos a la vereda que está en la ladera de la montaña. La caricia del sol fue recibida por todos con la típica expresión: “que calorcito más agradable”.
El lugar para almorzar que elegimos fue cerca de un antiguo cortijo en un huerto abandonado que está presidido por un hermoso árbol de unos 15 metros, sin ninguna hoja y con muchos frutos de color amarillo anaranjado. Nuestra compañera Cele comentó que era un árbol de kaki, la dulce fruta del otoño, pero no de la variedad tipo tomate de color rojo que se come con cuchara, sino de la variedad persimo que al ser de mayor dureza la pulpa se come con tenedor.

Hay que resaltar que el típico menú Trepacuestas de bocadillos, dulces y fruta fue animado por José con una probable historia que le sucedió a un amigo con la guardia civil, con final de mucho suspense y sonora carcajada por todos los tertulianos. Seguiremos buscando la porra.

La vuelta a Archidona la hicimos por el camino que va junto al cauce del arroyo, por el precioso bosque de ribera donde destacan los álamos, olmos y fresnos.

A las 15:30 horas subimos en automóvil al Cerro de Gracia, catalogado como Parque Periurbano, desde ese balcón se contempla a nuestros pies la ciudad de Archidona con su plaza Ochavada y diversos templos, a nuestro alrededor contemplamos los restos de la muralla de la alcazaba árabe y su antigua mezquita hoy transformada en la ermita de Nuestra Señora de Gracia y al fondo “La hoz del arroyo Marín”.

El horario de visita comenzaba a las 16:00 horas, así que algunos subieron hasta la cima del cerro. Aproveche el tiempo admirando el “Castillo-Mezquita-Ermita Virgen de Gracia” y además estuve leyendo los paneles informativos sobre este monumento y los personajes históricos como Abderramán I y Omar Ben Hafsún que estuvieron en este lugar.
 
El patio y la ermita son preciosos y están en muy buen estado y con una limpieza extraordinaria. En la sala de oración hay seis columnas de la época romana y visigoda así como una pila bautismal de cerámica vidriada de color verde, todo el conjunto es de una extraordinaria  belleza.

Nuestra Señora de Gracia es la patrona de Archidona se encuentra pintada en un lienzo. Cada primer sábado de septiembre se baja a la Parroquia de Santa Ana y vuelve a su emita el domingo de la semana siguiente y también sale en procesión el “Día de la Oruga” en mayo.

Después de bajar del cerro con mucho cuidado y precaución por su fuerte pendiente y por sus curvas, visitamos la famosa Plaza Ochavada, con sus ocho lados, de estilo barroco con sus ladrillos rojos y sus paredes blancas de la cal.

Después del café de rigor, en la que comentamos que en primavera también sería recomendable repetir esta ruta, a las 18:30 horas estábamos de vuelta en La Cala del Moral.

Disfrutamos de un día de primavera a finales del mes de noviembre.

Finalmente, felicitar a José por su labor y por haber conseguido para los Trepacuestas la catalogación de “BLOG ANDALUZ”.


Crónica de Salvador Nieto.